Mapa micológico de la provincia de Illes Balears (Illes Balears) que muestra dónde son propicias hoy las condiciones de fructificación de setas y hongos, actualizado a diario con climatología, condiciones topográficas del terreno e inteligencia artificial. Informa de condiciones de fructificación del terreno: no de presencia, comestibilidad, identificación ni recolección.
En Baleares el monte es sobre todo pino carrasco sobre roca caliza, y de él sale la seta más querida de las islas, el esclata-sang. Con un clima tan suave y seco, todo se juega en las lluvias de otoño.
El archipiélago balear es, en lo micológico, un territorio netamente mediterráneo e insular. Su suelo es en gran parte calcáreo (cerca del 78 % con reacción básica), y su relieve, salvo la Serra de Tramuntana mallorquina —que se alza hasta cerca de los 1.400 metros en el Puig Major—, es mayoritariamente llano o de suaves colinas en Menorca, Ibiza y Formentera. Sobre esa base caliza crecen pinares y encinares que sostienen una micología modesta en número de especies, pero muy arraigada en la cultura local.
Si un árbol define el paisaje forestal balear, es el pino carrasco (Pinus halepensis), que forma la mayoría de la masa arbolada, acompañado de encinares y de la garriga mediterránea de acebuche, lentisco y romero. Los pastizales y cultivos ocupan buena parte del resto. Ese predominio del pinar sobre caliza es justo el ambiente que reclama la seta más buscada de las islas.
La estrella indiscutible es el níscalo (Lactarius sanguifluus y Lactarius deliciosus), el célebre esclata-sang mallorquín, ligado a los pinares de pino carrasco. Lo acompañan la negrilla (Tricholoma terreum) del mismo pinar y, en pastos y garrigas, la seta de cardo (Pleurotus eryngii). En los encinares más frescos, en años húmedos, puede asomar algún boletus. Es un elenco corto, pero de gran valor gastronómico y muy vinculado a la tradición isleña.
El clima insular es mediterráneo y benigno: inviernos muy suaves —raramente hiela cerca del mar—, veranos calurosos y secos, y unas lluvias escasas que se concentran sobre todo en otoño. Ese es el momento decisivo: cuando esas precipitaciones empapan el pinar y las temperaturas bajan un poco, se abre la temporada del esclata-sang, que puede prolongarse hacia el invierno en las zonas más templadas. El largo y seco verano, en cambio, deja el campo en reposo.
Este mapa señala dónde se cumplen hoy las condiciones ambientales de cada especie; no asegura que la seta esté, no la identifica y no se pronuncia sobre su comestibilidad. En las islas buena parte del terreno es de propiedad privada o está protegido, y la recogida puede estar regulada: verificar dónde se permite el acceso es responsabilidad de cada visitante. Y para llevar algo a la mesa, que la última palabra la tenga siempre un experto.
En las Illes Balears la recolección de setas puede estar regulada y buena parte del terreno es privado o está protegido; que un lugar no esté señalizado no autoriza a recoger. Comprueba el régimen de la zona antes de salir.