Mapa micológico de la provincia de Girona (Cataluña) que muestra dónde son propicias hoy las condiciones de fructificación de setas y hongos, actualizado a diario con climatología, condiciones topográficas del terreno e inteligencia artificial. Informa de condiciones de fructificación del terreno: no de presencia, comestibilidad, identificación ni recolección.
Girona va del alcornocal litoral y la Garrotxa volcánica a las cumbres del Pirineo, y esa diversidad la hace una de las tierras más boletaires de Cataluña: ceps, rovellons y rossinyols según el paraje.
Girona reúne una diversidad de paisajes difícil de igualar: del litoral de la Costa Brava y las llanuras del Empordà a las cumbres del Pirineo, que rozan los 2.900 metros, pasando por un rincón singular, la Garrotxa volcánica, con sus conos y coladas de lava. Esa variedad de ambientes, unida a un clima que va del mediterráneo a la alta montaña, hace de la provincia una de las más ricas en setas de Cataluña.
El suelo gerundense es un mosaico: sectores calcáreos, otros más ácidos sobre materiales silíceos, y los característicos suelos volcánicos de la Garrotxa, fértiles y bien drenados, que sostienen bosques exuberantes. Esa diversidad edáfica, junto al fuerte gradiente de altitud, permite que casi cualquier especie encuentre en algún punto su ambiente ideal.
Tres grandes ambientes forestales se reparten el territorio: los alcornocales y encinares (les suredes) del litoral y las Gavarres; los hayedos y robledales húmedos, como el célebre de la Fageda d'en Jordà; y los pinares de montaña —pino albar y pino negro— del Pirineo, con abetales en las cotas altas. Cada uno alberga su propio elenco de setas.
Girona es territorio de boletus —el cep o siureny (Boletus edulis y aereus)— tanto en los alcornocales como en los hayedos y pinares de montaña. Lo acompañan el níscalo o rovelló (Lactarius deliciosus), el rebozuelo o rossinyol (Cantharellus cibarius) y, en los prados de altura, el perrechico o moixernó (Calocybe gambosa) en primavera. Pocas comarcas reúnen tal variedad en tan poco espacio.
El clima varía con la altitud: mediterráneo y suave en el litoral, húmedo y templado en la Garrotxa, y frío y nevador en el Pirineo. La temporada grande es el otoño, que arranca antes en la montaña y se demora en la costa; la primavera es el momento del moixernó y de las colmenillas (Morchella). El mapa muestra las condiciones de hoy, sujetas a las lluvias y al frío de cada momento.
Conviene tener claro qué es este mapa: una estimación de condiciones, no la certeza de que haya setas ni una guía para reconocerlas. En Cataluña la recolección está regulada, con bosques privados y espacios protegidos —como la Zona Volcánica de la Garrotxa— donde el aprovechamiento tiene límites: comprueba dónde se permite. Y ninguna seta debería consumirse sin que un especialista la haya identificado.
En Cataluña la recolección de setas está regulada, y buena parte del bosque es privado o cuenta con limitaciones de aprovechamiento; que no haya carteles no autoriza a recoger. Comprueba el régimen de cada paraje antes de ir.