Mapa micológico de la provincia de Barcelona (Cataluña) que muestra dónde son propicias hoy las condiciones de fructificación de setas y hongos, actualizado a diario con climatología, condiciones topográficas del terreno e inteligencia artificial. Informa de condiciones de fructificación del terreno: no de presencia, comestibilidad, identificación ni recolección.
Barcelona va del mar al Pirineo en pocos kilómetros, y con ella cambian el bosque y la seta: rovellons en el litoral, ceps y rossinyols en la media montaña, boletus y moixernons en la alta.
Pocas provincias ofrecen un desnivel tan grande como Barcelona: del nivel del mar a cerca de 2.900 metros en el Pirineo del Berguedà. Entre ambos extremos se suceden las sierras litorales y prelitorales —Montseny, Montnegre, Sant Llorenç del Munt, Montserrat— y las tierras interiores, de modo que en un radio corto se pasa del pinar mediterráneo al hayedo de montaña. Esa escalera de ambientes es la que hace tan rica su micología.
El suelo barcelonés es variado, con predominio calcáreo (algo más de la mitad del territorio) y un pH medio cercano a la neutralidad, salpicado de enclaves más ácidos en la montaña silícea. Esa diversidad edáfica, sumada al gradiente de altitud, explica que casi cualquier especie encuentre en algún punto de la provincia el ambiente que necesita.
La cubierta forestal es sobre todo de coníferas: pino carrasco en las cotas bajas, pino laricio en las medias y pino albar y pino negro en la montaña. Se entremezclan encinares, robledales y notables hayedos, como los del Montseny. Este abanico de bosques, del litoral a la alta montaña, es la base de un catálogo de setas especialmente extenso.
En el litoral y las tierras bajas reinan el níscalo —el rovelló o pinetell catalán— y la seta de cardo (Pleurotus eryngii). En la media montaña húmeda, el boletus (el cep), el rebozuelo o rossinyol (Cantharellus cibarius) y la negrilla o fredolic (Tricholoma terreum). Y en la alta montaña, boletus y níscalos de pinar, con el perrechico o moixernó (Calocybe gambosa) en los prados en primavera.
El clima acompaña al relieve: mediterráneo y suave en el litoral, con inviernos benignos, y progresivamente más frío y nevador hacia el Pirineo. La temporada grande es el otoño, que arranca antes en la montaña y se demora en la costa; la primavera es el momento del moixernó y de las colmenillas (Morchella). Como siempre, el mapa muestra las condiciones de hoy, sujetas a las lluvias y temperaturas recientes.
Conviene recordar qué ofrece este mapa: una estimación de condiciones, no la certeza de que haya setas ni una guía para reconocerlas. En Cataluña la recolección está regulada y una parte del monte es privada o de aprovechamiento restringido; comprobar dónde se puede recoger corresponde a cada persona. Y ninguna seta debería consumirse sin que un especialista la haya identificado: el parecido con especies tóxicas puede engañar al ojo menos experto.
En Cataluña la recogida de setas está regulada y parte del monte es privado o de aprovechamiento restringido; la falta de señalización no implica libertad para recolectar. Infórmate del régimen de cada zona antes de ir.