Mapa micológico de la provincia de Granada (Andalucía) que muestra dónde son propicias hoy las condiciones de fructificación de setas y hongos, actualizado a diario con climatología, condiciones topográficas del terreno e inteligencia artificial. Informa de condiciones de fructificación del terreno: no de presencia, comestibilidad, identificación ni recolección.
Granada abarca el mayor desnivel de España, del litoral al Mulhacén en Sierra Nevada. Es en los pinares y robledales de sus sierras, no en el secano, donde se dan los níscalos y el boletus.
Granada ostenta un récord: alberga el techo de la Península, el Mulhacén, que supera los 3.400 metros en Sierra Nevada. Desde la costa mediterránea hasta esas cumbres alpinas, pasando por las Alpujarras, la vega y las hoyas del interior, la provincia despliega el mayor desnivel de España. Esa escalera colosal de altitudes es la que gobierna, más que ninguna otra cosa, dónde y cuándo pueden darse las setas.
El suelo granadino es mayoritariamente calcáreo (más del 80 % con reacción básica), propio de las cordilleras Béticas y de las hoyas, aunque el núcleo de Sierra Nevada es de materiales silíceos. Sobre ese sustrato crecen pinares, encinares y, en la montaña, robledales y matorrales de altura. La combinación de caliza dominante y gran altitud define un elenco micológico muy ligado a la sierra.
La cubierta forestal la forman sobre todo los pinares —pino carrasco en las cotas bajas y pino laricio en las sierras de Nevada, Baza o Castril—, los encinares de media montaña y algunos robledales de melojo en los pisos húmedos. Los pastos y matorrales de altura completan un paisaje donde el bosque se escalona con la altitud.
En los pinares de laricio de las sierras, el níscalo (Lactarius deliciosus) y el níscalo de sangre vinosa (Lactarius sanguifluus); en los más frescos, el boletus (Boletus pinophilus). Los encinares dan el boletus de verano (B. aereus), y los robledales de montaña, más boletus. En pastos y ruedos, la seta de cardo (Pleurotus eryngii). Cuanto más alta y fresca la sierra, más tardía y jugosa es su temporada.
Pocas provincias abarcan tanto: de la vega cálida, de inviernos suaves y veranos tórridos, a la alta montaña de Sierra Nevada, con nieve buena parte del año. Esa horquilla térmica escalona el calendario: el otoño es la gran temporada en cuanto llegan las lluvias, más tardía cuanto más alto; la primavera deja su hueco a la seta de cardo y a las especies de deshielo. El secano y el litoral, en cambio, ofrecen pocas ocasiones.
El mapa señala dónde coinciden hoy los factores ambientales de cada especie; no confirma presencia, no identifica y no orienta sobre el consumo. En Andalucía el aprovechamiento está regulado, y espacios como el Parque Nacional de Sierra Nevada imponen restricciones a la recogida: comprueba las normas de cada zona. Y no comas nada sin el aval de un experto, porque el error puede ser grave.
En Andalucía el aprovechamiento de setas está sujeto a normativa autonómica, y espacios como Sierra Nevada, con figuras de protección, imponen sus propias reglas; la ausencia de acotado no equivale a permiso. Infórmate antes de acudir.