Mapa micológico de la provincia de Huelva (Andalucía) que muestra dónde son propicias hoy las condiciones de fructificación de setas y hongos, actualizado a diario con climatología, condiciones topográficas del terreno e inteligencia artificial. Informa de condiciones de fructificación del terreno: no de presencia, comestibilidad, identificación ni recolección.
Huelva va de las marismas y pinares de Doñana a la fresca Sierra de Aracena, de dehesas y castaños. En sus jarales y quercíneas reinan el gurumelo de primavera y el boletus de otoño.
Huelva se estira desde las marismas y pinares del litoral —el entorno de Doñana— hasta la Sierra de Aracena, en el norte, pasando por la penillanura del Andévalo. Es una provincia de relieve suave, que apenas supera los 1.000 metros, pero con dos ambientes muy distintos: el arenal costero de pinos y la sierra fresca de dehesas y castaños. Esa dualidad reparte su riqueza micológica.
El árbol más extendido es la encina, con el alcornoque, formando dehesas sobre suelos de tendencia ácida; en el litoral dominan los pinares de pino piñonero, y en la Sierra de Aracena aparecen castañares y alcornocales entre un mar de jarales. Ese mosaico de quercíneas, pinos y castaños sobre suelo silíceo es el que define qué setas pueden salir.
La primavera trae el gurumelo (Amanita ponderosa), rey de los jarales y dehesas del Andévalo y la sierra; el otoño, el boletus —el tentullo (Boletus aereus)— y la oronja o tana (Amanita caesarea) en encinares, alcornocales y castañares de Aracena. En los pinares de piñonero del litoral sale el níscalo (Lactarius deliciosus), y en los pastos, la seta de cardo (Pleurotus eryngii).
El clima es mediterráneo y cálido, con inviernos suaves en la costa y veranos largos y calurosos; la Sierra de Aracena, más elevada, es algo más fresca y lluviosa. La fructificación depende de las lluvias de otoño e invierno: entonces se abre la temporada del boletus, mientras que el gurumelo aprovecha la humedad de fin de invierno y comienzos de primavera. El largo verano seco detiene la actividad.
El mapa refleja dónde se reúnen hoy las condiciones de cada especie; no garantiza la seta, no la identifica ni informa sobre su comestibilidad. En Huelva buena parte del monte —incluido el entorno de Doñana— es privado o está protegido, así que comprobar dónde se permite recoger corresponde a cada persona. Y con el gurumelo, de parientes mortales, la identificación debe hacerla siempre un especialista.
En Andalucía la recolección de setas está regulada, y en Huelva mucho monte —incluido el entorno de Doñana— es privado o protegido; la ausencia de señal no autoriza a recoger. Consulta el régimen de la zona antes de ir.