Mapa micológico de la provincia de Bizkaia (País Vasco) que muestra dónde son propicias hoy las condiciones de fructificación de setas y hongos, actualizado a diario con climatología, condiciones topográficas del terreno e inteligencia artificial. Informa de condiciones de fructificación del terreno: no de presencia, comestibilidad, identificación ni recolección.
Bizkaia es pequeña, verde y lluviosa, con las laderas repartidas entre pinares de repoblación y bosque autóctono. De ahí salen el onto de los hayedos y el codiciado perretxiko de los prados.
Bizkaia concentra en poca extensión un relieve abrupto y muy verde, que trepa desde el mar hasta cerca de los 1.500 metros en las alturas del Gorbea. Entre las rías del litoral y las sierras del interior se extiende un paisaje de laderas empinadas, bosques y prados donde la humedad casi nunca falta. Es un territorio atlántico de pleno derecho, y su micología responde a esas condiciones de frescor y lluvia frecuente.
El suelo vizcaíno es mayoritariamente ácido (pH en torno a 5,6; casi el 80 % por debajo de 6), arcilloso y rico en materia orgánica, empapado por un clima oceánico de precipitaciones abundantes y bien repartidas. Solo algún reducto calizo, como el entorno de Urdaibai, rompe esa tónica. Esa acidez húmeda favorece a un grupo concreto de especies y condiciona todo lo demás.
El monte vizcaíno es un mosaico revelador: por un lado, extensas repoblaciones de pino insigne (Pinus radiata), que ocupan buena parte de las laderas; por otro, el bosque autóctono —hayedos como el de Gorbea, robledales, algún encinar cantábrico sobre caliza— y amplios prados de siega. Cada uno de esos ambientes alberga setas distintas, y la diferencia entre plantación y bosque natural se nota en la cesta.
En los hayedos y robledales, el boletus —el onto vasco— (Boletus edulis y aereus), la trompeta de los muertos (Craterellus cornucopioides) y la lengua de vaca (Hydnum repandum). En las repoblaciones de pino, el níscalo (Lactarius deliciosus). Y en los prados, la joya de la primavera: el perrechico o perretxiko (Calocybe gambosa), con el champiñón y la senderuela. La temporada, gracias al clima suave y lluvioso, es larga; el otoño manda, pero la primavera tiene su propio protagonista.
El mapa apunta dónde se dan hoy las condiciones de cada especie, y solo eso: ni confirma la seta, ni la identifica, ni habla de si es comestible. En el País Vasco la recogida está regulada por la normativa foral, y abundan los montes de utilidad pública y las fincas privadas: conviene saber dónde está permitido antes de ir. Cuidado además con la identificación: el codiciado perretxiko tiene un imitador tóxico que engaña a muchos, así que consulta siempre a una sociedad micológica.
En el País Vasco el aprovechamiento de setas se rige por la normativa foral, con abundantes montes de utilidad pública y fincas privadas; la ausencia de carteles no implica recogida libre. Conviene informarse antes de salir.